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divendres, 8 de setembre del 2017

Las horas y los días: entre la mitología y el cómputo del tiempo.


Es fácil comprender que el paso del tiempo sea diferente para los dioses que para los mortales, eso no significa que no fuese motivo de preocupación para los teóricos del origen y del funcionamiento del universo durante la antigüedad. En las siguientes líneas nos ocuparemos de cómo entendían el tiempo los antiguos griegos y romanos, a la par que entenderemos un poquito mejor la figura mitológica de las Horas.

Para empezar, hablemos de otras figuras míticas relacionadas con el paso del tiempo, como Aeternitas, que, representada con una figura femenina, era entendida desde el sentido político como el deseo imperial romano de perpetuación de su sistema político. Aparece en monedas con túnica y manto sosteniendo la esfera del cosmos y en ocasiones un velo estrellado, cabezas del sol y la luna, una antorcha, una cornucopia o acompañada de un ave fénix. Sin embargo, esta no fue la primera divinidad de este tipo (básicamente concepto divinizado) en aparecer.

Siglo o Saeculum era representado como varón con corona solar, y simbolizaba un “periodo largo de tiempo de duración indeterminada”, una generación, quizás, que si es positiva será frugiter o aureum. Año o Annus, sin una representación concreta, puede aparecer como un joven coronado con frutos o portando una cornucopia.

Estos dos últimos aparecieron tardíamente durante el periodo romano. Desde nuestra perspectiva puede resultar extraño, ya que a nuestra cultura le obsesiona el cálculo exacto del paso del tiempo.
Los meses (menses en latín) aparecen en un vaso ático del 375 a.C. representados como jóvenes que cargan con atributos propios de las fiestas características de cada mes. Después, en época romana, los atributos se multiplicaron con frutos, vientos dominantes, fiestas y dioses protectores. Desde el s II d.C. se empiezan a imponer las temáticas agrícolas, que dominarán durante el medievo.

Hablemos ya de las Horas. Hesíodo, en “Los trabajos y los días”, nos cuenta que eran tres hermanas hijas de Zeus y Temis, que significa ‘Ley de la Naturaleza’. Desde los estudios actuales podemos definirla como un principio natural. Anotemos que Temis era uno de los hijos de Gea y Urano, así pues, una Titán, y que pocos de ellos fueron venerados en santuarios específicos en la época clásica. Temis era considerada tan antigua que algunos aseguraban que también era la madre de las Parcas. Sorprendentemente, el mismo mito y texto de la creación nos habla del nacimiento de Hémera (el Día) y Éter (la esfera más alta del cielo; la claridad del mundo superior) de la unión de Nyx (la Noche) y Érebo (tinieblas del Tártaro). En verdad no se contradice, sino que demuestra que la monumentalidad del poema de Hesíodo se mantuvo durante toda la antigüedad de un modo más sencillo, más simple en una religión naturista primitiva, en la cual muchas figuras y personajes se difuminarán o incluso se fusionarán con entidades más importantes o dominantes.

Dichas hermanas eran:

Eunomía; Buena Forma o Disciplina.
Dike; Justicia.
Irene; Paz.

Claramente se aprecia la vinculación con su madre y la preservación del transcurso del ciclo natural. A las tres hermanas gustaban de vivir en la naturaleza donde Pan, dios de los bosques y rebaños, gozaba de su compañía.

De hecho, horai significaba en griego “en su ocasión, o tiempo oportuno”, estaban muy vinculadas a las Gracias y a menudo eran representadas todas juntas alrededor de Venus, acudiendo a bodas míticas o presentando dones extraordinarios a personajes recién nacidos muy importantes. Por eso, cuando aparecen las horas en el mundo griego lo hacen siempre en grupo, como las Moiras o las Musas, pero insistimos: a menudo son confundidas con las Gracias.

Con el tiempo se intentó darles un sentido más preciso, pero sin huir de su primera razón de existir, pues seguían estando vinculadas al ciclo natural. En Atenas encontramos a Thalló (brote) Auxó (crecimiento) y Karpó (fruto) y con ello trascendieron al calendario agrícola en el s. IV a.C., cuando empezaron a ser representadas en el séquito de Proserpina y Cibeles. En el Olimpo, las Horas vigilan las puertas de la mansión divina y son servidoras de Hera, a quien criaron. Vinculadas ya con los ciclos anuales de la naturaleza, solo estaban a un paso de ser relacionadas con el disco solar y el paso del tiempo; pronto las podemos ver madurando las uvas o preparando el carro de solar. En el s III a.C. Ovidio tiene clara la que será su iconografía helenístico-romana definitiva:



Las Horas que vemos representadas en el arte no estuvieron nunca relacionadas con el cómputo exacto del paso del tiempo, pues siempre fueron figuras alegóricas, representadas como muchachas graciosas portando algún elemento vegetal, eran seres abstractos sin personalidad ni historia.

Hora (ὥρα), en la significación de la hora, es decir, la 12ª parte del día natural, no entró en uso general entre los antiguos hasta cerca de la mitad del siglo II a.C. Las horas equinocciales, aunque conocidas por los astrónomos, no fueron utilizadas en los asuntos de la vida común hasta finales del siglo IV de la era cristiana. La división del día fue marcada muy groseramente por la posición del sol (Varro, L. L. 6.89).

Como la división del día en doce partes iguales, tanto en verano como en invierno, hace que la duración de las horas sea más larga o más corta de acuerdo con las diferentes estaciones del año, no es fácil, con precisión, comparar o reducir las horas de los antiguos a nuestras horas equinocciales. Las horas de un día antiguo solo coincidirían con las horas de nuestro día en los dos equinoccios. Como la duración del día natural, además, depende de la altitud polar de un lugar, nuestros días naturales no coincidirían con los días naturales en Italia o Grecia. Ideler, en su Handbuch der Chronologie, ha dado la siguiente duración aproximada de los días naturales en Roma, en el año 45 a.C., que fue la primera después de la nueva regulación del calendario por J. César; la longitud de los días sólo está marcada en los ocho puntos principales en el curso aparente del sol.





También de Plauto (Pseud., 1307) vemos que una hora en invierno era más corta que una en verano.
Sin embargo, para entender las Horas debemos hablar también de los días, y estos podían ser entendidos de dos maneras distintas; como Dies Civiles o Dies Naturalis.

Nosotros definiríamos al antiguo Día civil como día astronómico, o sea, lo que tardaba el sol en dar la vuelta a la tierra según los antiguos. El día civil, así pues, contaba las horas de sol y las de noche. Para los atenienses se iniciaba con la puesta del sol, y con los romanos (como con los egipcios e Hiparco) a media noche; con los babilonios al alzarse del sol, y con los umbrianos a mediodía (Macrob, l.c, Gellius, 3.2.)

El día natural (Dies naturalis), en cambio, era el tiempo desde el ascenso hasta la puesta del sol, tuvo diferentes subdivisiones antes de emplear el término horas, y dichas subdivisiones cambiaron con las épocas y no fueron siempre las mismas entre los griegos y los romanos. Trataremos de dar un breve relato de las diversas partes en que fue dividido por los griegos en los diferentes períodos de su historia, luego procederemos a considerar sus divisiones entre los romanos.

En tiempos de Homero, el día solo se dividía en tres partes:

1) Mañana o inicio del día y de la luz.
2) Mediodía, cuando creían que el sol se quedaba inmóvil en el cielo.
3) Tarde o declinar del sol hasta la noche.

La primera y última de las divisiones hechas en la época de Homero se subdividieron después en dos partes. La mañana se dividió en dos, siendo su mitad lo que para nosotros sería de las 9 o 10 horas hasta el mediodía. No conocemos exactamente las dos partes de la tarde. Esta división se siguió observando hasta el último período de la historia griega, aunque otra división más exacta, y más adaptada a los propósitos de la vida común, fue introducida en un período temprano -quizás por Anaximandro. Se dice que los griegos, familiarizados ya con el uso del cronómetro de Babilonia o reloj de sol, dividieron el día natural en doce espacios iguales de tiempo. El nombre horas (ὧραι), como ya hemos comentado, no entró en uso general hasta un período muy tardío, y la diferencia entre las horas naturales y equinocciales fue observada por primera vez por los astrónomos alejandrinos.

Durante los primeros tiempos de la historia de Roma, cuando los medios artificiales de división del tiempo eran aún desconocidos, los fenómenos naturales de aumento de la luz y la oscuridad formaron en el caso de los romanos, como en el caso de los griegos, el nivel de división, como vemos en las expresiones vagas en Censorinus (de Die Nat. 24). Plinio declara (HN 7,12) que en las Doce Tablas solo se mencionaban la elevación y el establecimiento del sol como las dos partes en las que se dividía el día, pero de Censorinus y Gellius (17,2) mediodía (meridies) también fue mencionado. Varro (L. L. 6.4, 5) e Isidoro (Orig. 5.30 y 31) también distinguían tres partes del día, a saber: manes, meridies y suprema. La Lex Plaetoria prescribía que un heraldo proclamara la suprema (hora novena) en el comitium, para que la gente pudiera saber que su reunión iba a ser suspendida (Varr. L. L. 6.5) y también se ordenó que un oficial consular desde la Curia proclamara la hora del mediodía (hora sexta), cuando el sol se situaba entre la Rostra y la Graecostasis.

La división del día en doce espacios iguales, que aquí, como en Grecia, eran más cortos en invierno que en verano, fue adoptada en el momento en el cual se introdujeron medios artificiales para medir el tiempo.

El año 293 a.C., L. Cursor Papirius, antes de la guerra con Pirro, trajo a Roma un instrumento llamado solarium horologium, o simplemente solarium (Plaut., P. Gellium, 3.3.5, Plin, Nat. 7.212).
En 263 a.C., M. Valerius Messala trajo uno que había tomado en la captura de Catina; y aunque este era incorrecto, habiendo sido construido para un lugar 4 grados más al sur que Roma, estuvo en uso durante 99 años, antes de que el error fuera descubierto.

En 164 a.C., el censor P. Marcius Philippus tenía el reloj solar más exacto construido; pero era inútil en los días nublados (Plin lc.). Por eso, Scipio Nasica erigió en 154 a.C. una clepsidra pública, que indicaba las horas de la noche, así como del día (Censorín, 100.23).

En la vida cotidiana se utilizaban numerosos términos para designar las diferentes partes del día, sobre todo de carácter general y algo vago (Cf. Varr. LL 6.4-7, Servius en Aen. 2.268, 3.587, Isidor, 5.31, 32.)

En la Grecia del s IV a.C. y hasta el mundo romano, la sombra del reloj de sol se medía en pies, que probablemente estaban marcados en el lugar donde caía la sombra. El gnomon es mencionado casi sin excepción en relación con el baño, hacia la puesta del sol, momento en que la sombra del gnomon medía 10 o 12 pies. Los personajes de Aristófanes en “La asamblea de mujeres” (392 a.C.) reconocen precisamente las horas por la longitud de la sombra del gnomon.


PRAXÁGORAS: Los esclavos, tú no tendrás otro quehacer que acudir limpio y perfumado al banquete cuando sea de diez pies la sombra del cuadrante solar (650).




diumenge, 15 de gener del 2017

La llengua dels dentistes.

Són diversos els camps semàntics que podríem tractar per reclamar la importància que es mereix l’etimologia. Podríem parlar de dinosaures, però una de les intencions d’aquest blog és buscar la continuïtat històrica, per tant no hi ha gaire espai per parlar de criatures extingides. D’altra banda, no n’hi ha gaires temes tan quotidians com una visita al dentista.

La idea per començar aquestes línies m’arribà durant una revisió dental. Per moltes vegades que hagi estat en un dentista, cada cop sembla més una experiència extraterrestre. La tecnologia al seu servei es troba cada cop més i més desenvolupada: butaques que gairebé es mouen soles, radiografies instantànies computeritzades i pantalles d’ordinador són només el més visible. Si amb això no n’hi ha prou per pensar que t’ha abduït el Sr. Spock, els especialistes amb la boca tapada sembla que parlin Klingon... O això semblarà a qui no tingui cap noció de grec o de llatí. No ens ha de sorprendre que en el lèxic dels dentistes no hi hagi cap mot que comenci amb les lletres J, K, W, Y, Z, ja que no eren pròpies de cap d’aquestes llengües mortes.

De fet, molts de nosaltres hem patit odontàlgia (mal de dents o de queixals), una exodòncia (extracció dental) o cariogènesis (allò que fomenta les càries) i no ho havíem dit mai així. Efectivament, és un idioma diferent del que es parla a les consultes mèdiques, però avui donarem algunes pistes per no perdre’ns en aquest univers.

És evident que gran part del lèxic mèdic és d’arrels clàssiques, de fet, la ciència que tractem avui gaudeix de denominació pròpia tant en llatí com en grec; al professional que cuida de la nostra boca el podem anomenar dentista (de l’arrel llatina dens, dentis i la terminació –ista que designa un professional o especialista) o també odontòleg (odontos en grec vol dir dent i logos significa estudi). Literalment, un seria l’especialista de les dents i l’altre l’estudiós de les dents. Des d’aquest plantejament vegem, per començar, alguns derivats.

Del llatí dens, dentis, tindríem, òbviament, dent; dentició o conjunt de dents naturals (-ció, acció i efecte); dentífric (fricare, fregar o restregar); dentina o part dura de la dent coberta d’esmalt a la corona i de ciment a l’arrel (-ina, substància). També del llatí ens ha arribat la paraula àpex o extrem de l’arrel de la dent; àpextomia, extirpació de la punta de l’arrel d’una dent a través de la geniva (–tomia, extirpació). Halitosi també ve del llatí halitus ("alè"), i el sufix del grec antic (-sis), que indica procés.



Però hem d’anar amb compte: algunes paraules ens poden enganyar, com cementum, terme absolutament actual que defineix l’estructura molt fina, semblant a l’os, que cobreix l’arrel i la fixa a l’os. Recordem que el ciment era anomenat opus caemencitium pels antics romans.

Del mot grec odonto podem començar amb odontologia (estudi de les dents i malalties associades); anodòncia o absència congènita de dents (an- absència en grec); hipodòncia o absència innata d’una o més dents (hipo-, menys); endodòncia: tractament de l’arrel i del nervi de la dent (endo, interior); ortodòncia: alineació o correcció de les dents desalineades o mandíbules mitjançant  correctores dentals o cirurgia (orthos, rectes o ordenats). De fet, és un tipus d’ortopèdia (paideia significa educació o formació); prostodòncia o pròtesi dental, reemplaçar les dents perdudes amb materials artificials, como un pont o una dentadura postissa. La llista pot ser interminable, però n’assenyalem ràpidament alguns més:

Macrodòncia: tenir dents que són més grans del que és normal, i microdòncia el contrari.
Microglosia: menudesa de la llengua (glosia, llengua).
Però del grec també ens arriba bruxisme; carrisquejar o serrar les dents de manera involuntària (brycho significa mossegar).
Però l’estrella de la festa, el mot que va inspirar aquest article, és:

ORTOPANTOMOGRAFIA
Terme tècnic composat de mots grecs i llatins:

ORTO: Ordre.
PAN: Tot.
TOMO: Per parts.
GRAFIA: Imatge.

Nom específic de l’exploració radiogràfica de tota la cavitat bucal i estructures properes. Els terraqüis podríem dir-ne “imatge completa de tota la boca”.


Però, com dèiem en començar, la ciència odontològica avança ràpidament, molts tractaments i moltes tècniques actuals es defineixen amb mots anglosaxons. És fàcil adonar-se que això és conseqüència de la creixent presència de la llengua anglesa en la nostra societat, i no es deu pas a la incapacitat de les llengües clàssiques de respondre a aquesta necessitat.

A continuació, alguns exemples:

Bleaching  o emblanquiment: tècnica per decolorar una dent tacada.
Inlay o incrustació: restauració fabricada en laboratori per reomplir una cavitat i que s’adhereix a la dent. Les incrustacions generalment són d’or o de porcellana.
Stripping dental o reducció interproximal (IPR): és un procediment utilitzat en els tractaments d'ortodòncia que consisteix en la reducció de l'amplada de les dents. És un procediment molt conservador que permet solucionar problemes, principalment d'espai, durant el tractament ortodòntic.
Bonding: Aplicació d’una resina a una dent para canviar la seva forma i/o el seu color. Bonding també pot referir-se a una tècnica d’adhesió a les dents per aparells ortodòntics o algunes pròtesis parcials fixes.

dijous, 17 de novembre del 2016

L’efecte solar de l’emperador Adrià.


És fàcil adonar-se de la magnificència de Roma capital en temps de l’Emperador Adrià, quan encara trobem grans monuments relacionats amb aquest personatge, però avui descobrirem que la relació entre ells és literalment astronòmica.


Panteó d'Agripa (Model proposat per IDIA).

Els documentals dels canals La 2 i Historia ens tenen acostumats a informar-nos que pobles més antics, com l’egipci, el mesopotàmic, i fins i tot l’amerindi, orientaven les seves concepcions espirituals i arquitectòniques vers les estrelles i l’estel del nostre sistema solar. Ens resulta d’allò més normal associar el culte solar d’aquestes cultures i religions, allunyades del nostre pensament lògic o racional. Cal assenyalar que l’aparició de la lògica no va suposar la fi del pensament mític, ni a l’antiga Grècia ni a Roma i, de fet, tampoc ha desaparegut en l’actualitat.

Agripa expulsà totes les bruixes de la capital i, avui dia, tenen canals propis de televisió. La lectura dels astres que feien els mesopotàmics i la seva influència en els homes ara ocupen una secció fixa a qualsevol diari, i algunes llegendes urbanes tenen més credibilitat que el periodisme professional. Però no cal posar-se sarcàstic, gran part del pensament mític actual l’hem heretat de formes de la iconografia, la tradició i la història sagrades de l’església catòlica apostòlica romana i de l’ortodoxa, com per exemple els cultes als àngels de la New Age, fora de l’església tradicional. Només vull dir que seguim sentint el misteri del cosmos al nostre voltant i creem noves formes d’entendre’l, com el jedisme que, de fet, només és una nova forma d’una antiga inquietud. Dins el nostre cervell, el nexe històric d’unió és Roma.

Així doncs, les persones que van viure durant la República i l’Imperi Romà no eren pas tan diferents de nosaltres. Com a la resta del món antic, l’astre solar no era només font de llum, sinó també de vida. Era una divinitat, o més d’una en realitat; Hèlios “el que ho veu tot” i Apol·lo “el que fereix des de lluny” ja havien estat déus solars entre els grecs i havien estat descrits així per Homer. Més enllà de la mort d’Adrià, la comunió entre Mitra, Hèlios i El Gabal (variant solar siriana) fou anomenada Sol Invicte.

La identificació de l’emperador amb l’astre rei és un fenomen ideològic i de propaganda molt important. L’ordre de les estacions i del pas del temps dóna sensació de control i d’estabilitat, per tant, sempre ha estat una gran eina de poder. La divinitat de l’emperador estava esdevenint inqüestionable gràcies a la política d’estat i a les seves obres públiques i privades.

Ara Pacis o altar de la Pau Augusta.
Podríem dir que el primer antecedent de propaganda política institucional solar va ser idea del primer emperador, August, quan aquest va decidir retre culte al diví Juli Cèsar, assassinat en construir l’altar de la pau, l’Ara Pacis. Era un altar construït per celebrar la fi de la guerra civil entre romans després de la derrota egípcia de Marc Antoni i Cleòpatra. Aquest monument estava acompanyat, a certa distància, d’un obelisc egipci de granit roig -recordem que, per als egipcis, l’obelisc era ja en si un símbol del raig solar, que feia d’enorme maneta de rellotge de sol (gnòmon). En la data concreta de l’idus de març, l’ombra de l’obelisc travessava l’ombra de l’altar, com el cometa que travessà el cel el dia en què 23 ferros portaren la negra mort al cos del diví Juli. August començava a crear la figura divina d’emperador dins el món romà. Actualment, tant l’obelisc com l’altar estan reubicats, i han estat els models digitals i els càlculs astronòmics computeritzats del laboratori IDIA, de la Universitat Estatal de Ball (EUA), els que ens han pogut confirmar aquesta història.

Però tornem a Adrià, sense abandonar els estudis del Dr. Robert Hannah i de l’IDIA Lab.

El famós panteó aixecat per Agripa va ser construït originàriament com a temple dedicat a tots els déus, o més aviat a les set divinitats planetàries (el Sol, la Lluna, Venus, Saturn, Júpiter, Mercuri i Mart). Però fou greument malmès per un incendi l’any 80, i va ser modificat i reconstruït entre els anys 118 i 128, ara també amb una intencionalitat política. El seu oculus característic al bell mig del sostre semiesfèric deixava entrar la llum a l’edifici durant tot l’any, però el matí del 21 d’abril, dia de commemoració de la fundació de Roma, el raig de llum incidia directament l’entrada principal per on entrava Adrià. Així doncs, el poder diví del sol acompanyava el màxim governant el dia més important per al Senat i per al Poble de Roma a la casa mateixa dels déus. Qui tenia bona vista, podia veure a l’esquena de l’emperador, lluny però visible, el mausoleu d’Adrià (ara Castell Sant’Angelo). Adrià donava l’esquena a la seva pròpia mort sota l’escalfor dels raigs solars de la divinitat.



El Castell Sant’Angelo encara és impressionant, però al capdamunt on ara hi ha una estàtua de l’Arcàngel Sant Miquel antigament s’hi podia veure l’estàtua d’Adrià representat com Apol·lo fent d’auriga d’un carro de quatre cavalls. Aquestes figures es podien veure retallades contra l’astre rei a la posta de sol del solstici d’estiu des de l’entrada i les escales del Panteó. Com si les divinitats astronòmiques poguessis celebrar la victòria absoluta de la llum sobre la foscor mirant l’emperador, o com si la divinitat solar beneís la terra, a través del seu governant, amb més hores de llum.


Però el sol també tenia un gran significat de renovació i de resurrecció, idea fermament arrelada a Egipte, on havia estat Adrià i on morí l’amor de la seva vida ofegat a les aigües del Nil, el jove Antínoo. Aquesta idea la trobem a la Vil·la Adriana, la residència d’aquest emperador –o, millor dit, la seva ciutat privada. Als jardins de la Vil·la, durant el solstici d’estiu, l’alineació del edificis de Roccabruna amb l’Acadèmia permet que entri un raig de sol al temple anomenat de l’Ornacina, que incideix directament a l’espai on els arqueòlegs pensen que hi havia una estàtua de la deessa Isis, Senyora de la màgia, celebrada en aquesta data i relacionada -com el seu marit Osiris- directament amb la resurrecció. Així doncs, és fàcil relacionar aquest espai amb la pèrdua emocional de l’emperador i amb la seva voluntat de relacionar-se amb el món dels mites.

BIBLIOGRAFIA

IDIA Lab. Projects

EL UNIVERSO, MISTERIOS ANCESTRALES: INGENIERÍA ROMANA (documental del canal historia)

dissabte, 18 de juny del 2016

Respirar bajo el agua, un sueño antiguo.


La historia de la navegación cuenta con tantos especialistas como seguidores, pero desplazarse por las aguas no es sólo navegar. Aquí es donde empieza el artículo de hoy, sobre la importancia del buceo y la natación.

Saber nadar era algo destacable e importante en la península y en las islas griegas, pues Platón en sus Leyes (III, 689) dice: "¿Deberá confiarse un cargo oficial a personas que son lo contrario de gente culta, las cuales, según el proverbio, no saben ni nadar ni leer?" y Diogeniano (6.56) nos lo repite en época de Adriano: "porque los atenienses aprendían a nadar y a leer y a escribir desde la primera niñez".

Dada la importancia que tenían el transporte marítimo y fluvial en el mundo clásico, esto tampoco debe sorprendernos. Saber nadar podía ser la diferencia entre vivir o morir. Seguramente eso motivó la curiosidad por mejorar tecnológicamente las limitaciones físicas humanas, incluso las de los nadadores y buceadores mejor entrenados.

Aristóteles nos cuenta en su Problemata cómo utilizar una campana metálica que, una vez sumergida, mantendría una buena cantidad de aire en su interior, suficiente para mantener la respiración de su tripulante durante un tiempo, ya que el famoso sabio no supo resolver el problema de la renovación del aire que rápidamente quedaba viciado. Actualmente llamamos a este sistema campana húmeda y, como define Wikipedia, se fundamenta en el “principio elemental de la física (la altura de la columna de agua en el interior de la campana será proporcional a la presión ejercida por el aire comprimido de su interior), este ingenio sostenido desde una embarcación permitía la observación directa del fondo desde una altura prudencial y la salida de los buceadores desde su interior por el tiempo que les permitiera el aire de sus pulmones, para volver nuevamente a respirar en el interior de la campana hasta que ésta se vaciara”.

Otro problema que plantea este método de inmersión es el resultante de la compresión del aire a medida que aumenta la presión del agua, todo ello resultado del aumento de profundidad. A 10 metros de profundidad, el volumen de aire de la campana es la mitad del volumen inicial, subiendo el nivel de agua, otro tanto.

Cuenta la leyenda, que parece ser medieval, que el gran Alejandro Magno probó una versión de cristal (harto imposible) a través de la cual pudo ver incluso monstruos marinos.

La finalidad del invento era crear una especie de “campamento base” para explotar y expoliar los fondos marinos en busca de esponjas, pero seguramente otros tesoros como perlas, conchas y también para lograr pescar exquisiteces. No nos olvidemos de la función militar de reconocer terrenos y planear sabotajes, entre otras.

El interés de Arquímedes por los buceadores también puede apreciarse en este fragmento de su Problemata (XXXII).

En el mundo romano, la natación fue considerada un excelente ejercicio físico practicado como entrenamiento muscular en el ejército, pero también un lujoso ocio, como testimonian todas las natatio privadas (piscinas, las llamaríamos ahora) que llegamos a documentar, siendo quizás la más famosa la de la Villa de Popea en Oplontis, cerca de Pompeya, que ciertamente era enorme.

El primer cuerpo militar de buceo lo debemos, cómo no, al ejército romano. Sus miembros recibían una formación y un entrenamiento especiales para su función específica. Los Urinatores (no penséis mal; urinare significaba inmersión en el agua) podían cortar amarras o anclas de los navíos enemigos, colocar objetos bajo el agua para encallar las naves, y otras labores de sabotaje. También servían como correos, como espías y como transporte de pequeñas cantidades de armas o suministros.



Pronto se les combatió con centinelas armados con tridentes, con rejas en los sumideros o emplazando redes en las entradas de los puertos para “pescar” a estos intrusos. Parece ser que llevaban una esponja impregnada de aceite en la boca pues, al morderla, el aceite liberado creaba una especie de pantalla frente a sus ojos; parece ser que el índice de refracción del ojo humano es muy parecido al del aceite, y así se lograba una mejor visibilidad.



Su primera acción documentada se realizó en el año 49 a.C., en la guerra entre Julio César y Pompeyo, cuando los urinatores del primero nadaron hasta las naves de Pompeyo, les engancharon garfios con cuerdas y regresaron a la orilla.  Gracias a estas cuerdas, los legionarios de César pudieron arrimar los barcos a tierra y destruirlos.


No he podido localizar ninguna información sobre su “uniforme”, pero parece ser que su equipo básico consistía solamente en un cuchillo, odres llenos de aire (como los que ya se habían utilizado antiguamente en el Próximo Oriente) y quizá aquella “esponja de buceo” que ya hemos comentado.



 BIBLIOGRAFÍA





dijous, 9 d’abril del 2015

Llamps des de Júpiter

Per a Plini el Vell, El Sol immens és l’ànima, la ment, l’àrbitre, la divinitat primordial de la natura, proporciona les estacions, serena l'esperit humà, així com els núvols. El sol deixa la seva llum als altres astres. El color dels objectes celestes varia segons la seva altitud, prenent el color de l'aire en què se situen i també amb la proximitat a altres elements del cel. Cada un té el seu propi color: Júpiter és brillant, Saturn blanc, Mart igni, Mercuri radiant, la lluna tènue.
Dels planetes superiors, sobretot de Júpiter, és d'on procedeixen els llamps, potser perquè així expulsa la humitat absorbida pel cercle superior de planetes i la calor del cercle inferior. Així com la fusta cremant cruix deixant anar carbó així sorgeixen els raigs en moments de gran convulsió atmosfèrica, probablement perquè la humitat provoca una sobrecàrrega.

Âmfora grega del 470-460 aC. Museu del Louvre (peça G204).
Per què? Perquè Saturn, és l’astre més elevat, de natura rígida i freda. Mart, vermell pel foc, crema per la seva proximitat al sol i, com Júpiter que està entremig, és un astre temperat i saludable.
En canvi Hesíode, en la seva Teogonia ens explica que de la unió de Gea (la terra), i Urà (el Cel), nasqueren entre altres, els dos astres de llum per mortals i immortals, però també Cronos deu del temps. Quan Cronos gobernava, engolia a tots els seus fills que tenia amb la seva germana i esposa Rea (“flux” o “facilitat”). Així van néixer: Deméter, Hades, Hera, Hestia, Posidó i Zeus. Un cop alliberats per Zeus aquests el van recompensar amb el tro i el flamejant llamp, que abans els amagava la immensa Gea.

Imatge del videojoc God of War 2

De fet la història de Júpiter va començar, és ben sabut, amb el nom de Zeus a Grècia, allí era el déu del cel, la llum diürna, el temps atmosfèric i en conseqüència del llamp i el tro. Epítets com Fulgur o Fulgurator, ens ho fan saber. L'epítet més curiòs és Elicius, el que porta el llamp del cel i permet als mags fer el mateix, de fet aquest va ser un culte instituït per Numa, el rei mag. Serà en el món romà on Zeus, ara Júpiter, esdevindrà el poder suprem, la figura de la més alta autoritat, Júpiter Òptim Màxim, imatge a la qual es vincularan molts emperadors.



dijous, 19 de març del 2015

El eclipse solar del 20 de marzo y el Mecanismo de Anticitera

La astronomía primitiva estuvo estrechamente relacionada con aspectos mágicos, mitológicos e ideas religiosas y filosóficas. La existencia de una indudable relación entre algunos fenómenos astronómicos y el desarrollo de la vida en la Tierra, fundamentaría probablemente una primera idea acerca de la unidad de la naturaleza, singularizando sucesos como los eclipses y la presencia de los que tendrían un significado excepcional. Es comprensible que se imputara a los objetos celestes la posibilidad de condicionar el destino de los hombres y que, consecuentemente, ello diera lugar a verdaderos cultos a los astros.


El primer registro de eclipse data del 19 de Marzo del año 721 a.C. En escritos de los astrónomos-astrólogos de la corte de Nínive se lee: El 14 del mes tendrá lugar un eclipse; desgracias para los países de Elam y de Siria, fortuna para el rey; el rey este tranquilo.

Otro gran pensador de la escuela de Mileto fue Anaxágoras de Clazòmenes (500 aC - 428 aC). Fue el primero en explicar las fases de la Luna y los eclipses. Cuando los jónicos comenzaron a explicar los fenómenos celestes en un lenguaje naturalista, esa nueva concepción fue motivo de conmoción. Estas enseñanzas estaban en pugna con las vagas creencias populares sobre la divinidad de los cuerpos celestes. Anaxágoras fue castigado por "impío" por haber dicho que el Sol era una piedra incandescente mucho más grande que Atenas.

El filosofo y científico griego mas influyente de todos los tiempos, Aristóteles, creía en la simetría y perfección del mundo, en un Universo esférico y finito, con la Tierra en su centro. Observando que la sombra de la Tierra sobre la superficie lunar es de forma circular (durante un eclipse lunar), llego a la conclusión de que la tierra es esférica. Compiló un catalogo que contenía la posición y el brillo de mas de 1000 estrella pero también descubrió la precesión de los equinoccios. Lo cual permitió predecir con mayor precesión los eclipses.

Globo de Arquímedes (Cicerón De re publica. libro I) nos habla de varios artefactos mecánico de esferas atribuidos a Arquímedes que podían calcular con gran precisión eclipses lunares y solares. Estas citas son interpretadas por algunos como una descripción del mecanismo de Anticitera, calculadora mecánica, diseñada para prever la posición del Sol, la Luna, y algunos planetas, que permitía predecir eclipses. Consiste en un conjunto de engranajes de ruedas dentadas de bronce con signos e inscripciones astronómicas en griego antiguo,. Fue descubierto entre los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Anticitera, entre Citera y Creta, y se cree que data del s. II-I a.C.

Mecanismo de Anticitera

Plinio El Viejo en el siglo I d. C. (Historia natural, libro II) escribe que la naturaleza de los objetos celestes es eterna. El Sol es el alma, la mente, el árbitro, la divinidad primordial de la naturaleza, proporciona las estaciones, serena el espíritu humano, así como las nubes. Presta su luz a los demás astros. El sol es inmenso por la longitud de su luz que puede alcanzar a todas las sombras sobre la tierra. La relación de tamaño en los eclipses confirma las medidas del sol, la tierra y la luna.
La luna, por otro lado, fue siempre un misterio, su forma, apariciones, tamaño, desaparición, altura... Su luz es prestada del sol. Plinio cree que las manchas lunares son debidas a la humedad y suciedad emanada de nuestra tierra. Sin embargo se comprenden como hoy en día, los eclipses lunares y solares, así como se calcula que la luna es más pequeña que la tierra.

Supuesto funcionamiento del mecanismo de Anticitera


Desgraciadamente poco después Claudio Ptolomeo en el siglo II d.C. desarrolló las antiguas supersticiones en sus textos, buscando explicaciones ficticias para justificar la creencia sobre lo  perniciosos eran los eclipses para la tierra y sus habitantes. Ptolomeo creía que la posición del resto de estrellas y constelaciones, sobre todo del zodiaco, condicionaban la catástrofe en mares, montañas, ciudades e incluso en personas determinadas.

Instrucciones para ver el eclipse


diumenge, 30 de novembre del 2014

L’astronomia al món clàssic (part II)



Entre Pitàgores (geni matemàtic) i Plató (geni filosòfic) es basa tota la ciència de l'astronomia: en la suposició que el Sol, la Lluna i els cinc planetes es mouen a velocitat constant en cercles perfectes. Els pitagòrics van ser els primers a formular aquestes qüestions, que van conduir a la hipòtesi del moviment circular i uniforme del Sol, la Lluna i els planetes. La raó d'això va ser que, considerant el seu caràcter de cossos divins i eterns, era inadmissible suposar desordres tals com que es moguessin més de pressa o més a poc a poc, o fins i tot que s'aturessin, com sol dir-se de les estacions dels planetes. 

Si observem un planeta exterior, Mart, per exemple, al llarg dels dies, veiem que avança fins a cert dia en què inverteix el seu moviment i comença a retrocedir. Això no és un moviment uniforme, regular, com semblava seguir el Sol, la Lluna i la resta de les estrelles del firmament. Aquests astres vagabunds, errants (que es el que vol dir en grec la paraula planetes) feien malbé la visió cosmològica de Pitàgores i Plató. El problema del vagabund va arribar a ser crític en aquesta època, més per motius polítics que científics. Si els cels eren desordre i irregularitat, per què adorar com a éssers divins? L'escola platònica va donar amb la solució, entre cometes, és clar, perquè es van equivocar en la seva explicació. 

Eudoxo de Cnido Eudoxo de Cnido (400 aC - 350 aC) i Calipo de Cyzicus (370 aC - 310 aC) van estudiar els resultats de trenta revolucions completes de Mart. Per explicar aquest moviment retrògrad, utilitzant només òrbites circulars i deixant la Terra com a centre de l'univers, van inventar moviments circulars superposats uns a altres. Amb 34 esferes (el Sol, la Lluna, Mercuri, Venus i Mart cadascun tenia cinc esferes, mentre que Júpiter i Saturn tenien quatre i les estrelles 1) quedaven explicats els moviments aparents. El que els planetes, aquests rodamóns, ja no es moguessin de manera irregular, paradoxalment, va ajudar a l'astronomia, perquè un cop recuperat l'ordre en el cel, l'estudi de l'astronomia ja no tenia perills i era desitjable. 

Aristòtil (384 aC - 322 aC) va subordinar les lleis naturals als principis divins, fent dels cossos celestes objectes d'adoració més que d'estudi científic. Sistematitzant les doctrines de Plató i dels pitagòrics, Aristòtil va ensenyar que no només el moviment circular dels cossos celestes era prova que estaven sota el govern d'una intel·ligència divina, sinó també que la veritable substància que estaven fets, el que ell va anomenar el cinquè element, per distingir de la Terra, l'Aire, el Foc i el Aigua. 

Aristòtil pensava que l'univers era finit i esfèric, que constava de cinquanta-nou esferes concèntriques, de les que la Terra ocupava el centre. A aquesta li corresponien quatre esferes, una per cada un dels quatre elements. Sobre les quatre esferes terrestres havia cinquanta-cinc esferes celestes. La de la Lluna era la inferior, i la de les estrelles fixes, la més distant. Suposava que les esferes giraven al voltant de la Terra immòbil, arrossegant en el seu moviment als cossos celestes. En l'esquema de l'univers que ofereix Aristòtil, el canvi només era possible per sota de la Lluna, on els quatre elements, els moviments "naturals" eren d'ascens i descens, podien barrejar-se i transformar-se l'un en l'altre. Però sobre de la Lluna, en les esferes etèries, els moviments "naturals" eren circulars, no es produïa cap canvi. Així com la substància del cel és diferent de la de la terra, pensava també que ho són les respectives lleis del moviment. Hi ha una mecànica celeste i una mecànica terrestre.
Malgrat tot tenia reserves sobre aquesta explicació dels moviments celestes, com va deixar escrit en la seva Metafísica (XI, 8, 1973 b 8 i següents

Aristòtil condicionat pels seus predecessors no va ser capaç de superar la nefasta distinció entre la mecànica terrestre i la mecànica celeste. El conflicte que trasunta seva obra es deu a la combinació del seu respecte per l’idealisme platònic i la seva devoció per la investigació positiva. Del seu respecte per l’ idealisme platònic dóna compte en la seva obra De cel, en la que escriu que el cel és una esfera perquè és una forma perfecta; descriu un cercle, perquè només el moviment circular, en no tenir principi ni fi, és etern; i així successivament. Malgrat aquestes asseveracions, Aristòtil es va anar convencent cada vegada més de la necessitat de l'observació, i de la primacia de la clara evidència dels sentits, sobre qualsevol argument. Aristòtil està a punt de tornar a certa manera els filòsofs jònics, a la racionalitat, abandonant l'idealisme platònic. Aristòtil va comprendre, superant així al seu mestre, que la Idea no tenia existència per si mateixa, sinó que el que en veritat hi són coses concretes. Aquesta crítica aristotèlica a la teoria de les Idees va fer possible de nou la ciència de la natura.

Al segle II d.C. els grecs combinaven les seves teories celestes amb observacions traslladades a plànols. Els astrònoms Hiparc de Nicea i Ptolomeu determinar les posicions d'unes 1.000 estrelles brillants i utilitzar aquest mapa estel · lar com a base per mesurar els moviments planetaris. 

En substituir les esferes d'Èudox per un sistema més flexible de cercles, van plantejar una sèrie de cercles excèntrics, amb la Terra prop d'un centre comú, per representar els moviments generals cap a l'Est al voltant del zodíac a diferents velocitats del Sol, la Lluna i els planetes. 

Per explicar les variacions periòdiques en la velocitat del Sol i la Lluna i els retrocessos dels planetes, deien que cada un d'aquests cossos girava uniformement al voltant d'un segon cercle, anomenat epicicle, el centre estava situat en el primer. Mitjançant l'elecció adequada dels diàmetres i les velocitats dels dos moviments circulars atribuïts a cada cos es podia representar el seu moviment observat. En alguns casos es necessitava un tercer cos. 

Ptolomeo va compilar el saber astronòmic de la seva època en els tretze volumens. Va exposar un sistema on la Terra, al centre, estava envoltada per esferes de vidre dels altres 6 astres coneguts. La terra no ocupava exactament el centre de les esferes i els planetes tenien un epicicle.

 Com el planeta gira al voltant del seu epicicle s'aproxima i s'allunya de la terra mostrant de vegades un moviment retrògrad. Aquest sistema permetia realitzar prediccions dels moviments planetaris, encara que tenia una precisió molt pobra. A tot això va ser popularitzat i acceptat més que com a model veritable com una ficció matemàtica útil.

Altres assoliments de l'Astronomia va ser el càlcul de la circumferència de la terra per Eratòstenes i els primers mesuraments de les distàncies al Sol i la Lluna. Es van dissenyar catàlegs estel · lars com els de Hiparco de Nicea i el descobriment de la precessió dels equinoccis. 

Els coneixements astronòmics durant L'imperi Romà són els que ja es coneixien en època grega, és a dir, algunes teories geocèntriques (Aristòtil) i l'existència dels planetes visibles a simple vista Venus, Mart, Júpiter i Saturn, amb especial menció al nostre satèl · lit natural , la Lluna coneguda des de sempre i considerada com un Déu. 

No podem deixar d'esmentar al filòsof romà Lucreci, del segle I aC, i la seva famosa obra De Rerum Natura, en la qual trobem una concepció de l'Univers molt propera a la moderna, en alguns sentits, i estranyament retrògrada, en altres. Però Lucreci no podia acceptar que la Terra fos rodona. La terra era plana continguda en una esfera celeste.