divendres, 26 d’octubre de 2018

Pompeya. Protagonistas y preludios.


La efemérides que conmemoramos hoy es de las más célebres del mundo antiguo, la catástrofe natural que nos legó una de las joyas de la arqueología. Las cenizas del Vesubio enterraron y preservaron durante siglos muchos yacimientos de su zona, siendo siempre el más famoso, la ciudad perdida de Pompeya. Una cápsula del tiempo que nos ha proporcionado inmensa información sobre la vida de los antiguos romanos. Pero antes del hallazgo arqueológico contábamos con documentación escrita, fuentes de primer orden. Las cartas de Cayo Plinio Cecilio Segundo, Plinio El Joven, abogado, escritor y científico de la antigua Roma.

 Plinio El Joven, siendo niño Plinio perdió a sus padres, fue adoptado por su tío Plinio el Viejo, quien lo mandó a estudiar a Roma, con profesores como Quintiliano (véase link X). Comenzó la carrera de leyes dos años después de la erupción, creciendo su reputación en este campo muy rápidamente. Su cursus honorum terminó siendo impresionante y no cabe en estas líneas. Sus cartas aconsejaron al emperador Trajano a causa de como juzgar y tratar la acusación de cristianismo, pero otra de sus cartas es la que hoy nos interesa, una de las primeras, una de su juventud, cuando con 18 años fue testigo de la erupción que terminó con la vida de Pompeya. Su descripción del fenómeno fue considerada fantasiosa durante siglos, pero finalmente los estudios arqueológicos y volcánicos, no solo dieron validez a su testimonio, sino que terminaron por definirlo como erupciones plinianas.  Estas cartas estaban dirigidas a su amigo Tácito, uno de los grandes historiadores romanos, para darle una visión cercana y veraz de la muerte de su tío.

 


Gayo Plinio Segundo, más conocido como Plinio el Viejo, fue escritor, naturalista y militar. En su juventud y bajo la influencia de Séneca, llegó a ser un estudiante apasionado de la filosofía y la retórica y comenzó a ejercer la profesión de abogado. Tras una exitosa vida militar el emperador Vespasiano le consultaba a menudo y le nombró prefecto de la flota romana en Miseno. Hombre curioso y observador, fue autor de tratados de caballería, una historia de Roma y varias crónicas históricas hoy perdidas. Es su obra más famosa y destacable la monumental pero inconclusa Historia Natural. Fue precisamente su ansia de saber, su curiosidad y su pasión por registrar para la historia los eventos excepcionales, lo que le llevó a los brazos de la muerte por una insuficiencia respiratoria en las playas de Miseno tras intentar auxiliar a las víctimas del Vesubio de la fecha que hoy nos ocupa.







Cornelio Tácito fue historiador, senador, cónsul y gobernador. Pero en realidad sabemos poco sobre su vida. Otra carta de Plinio El Joven (7.20) destaca la amistad excepcional que los une y el paralelismo de sus actividades. A la vez informa de cómo él, Plinio, era un jovenzuelo cuando ya Tácito disfrutaba de renombre. Una anécdota que narra Plinio (Cartas, 9.23) hace pensar que sus orígenes no eran itálicos, sino provinciales. Tácito se dedicó a la historia en su madurez después de una prospera vida política, cuando tras la muerte de Domiciano se sintió libre para expresar sus ideas. Las Historias y Los Anales son sus obras históricas más destacables, fundamentales para el estudio de la historia de Roma. Desgraciadamente el relato de Tácito respecto al desastre del año 79 se ha perdido.






La antigua ciudad de Pompeya fue construida en la Campania, en una planicie muy fértil que proporcionaba 3 y 4 cosechas al año (espelta, trigo, mijo, frutas hortalizas). Famosos eran también los vinos de Falermo, aunque el vino de Nápoles no destacaba por su calidad. En época imperial la ciudad se transformó en un importante punto de paso de mercancías que llegaban por vía marítima y que eran enviadas hacia Roma o hacia el sur de Italia siguiendo la cercana Vía Apia. Tuvo fama de ser una de las ciudades más lujosas de Italia y llegó a contar con 66 hectáreas de extensión, de las que se han excavado 1/3 parte.
  


Terremoto del 63 d.C. fue fuerte y con muchas réplicas. Estudios comparativos aseguran que no fue el único, que durante los meses anteriores a la erupción los movimientos de tierra debieron ser severos. En el año 63 Fueron muchos y bien documentados los daños de diversa consideración y no todos fueron resueltos antes de la fatídica erupción de año 79. Uno de los factores que retrasaría las reconstrucciones era que Pompeya no contaba con suficientes materiales, ni mano de obra para afrontar todos los destrozos.
Actualmente el Vesubio es un volcán durmiente, como los volcanes-lago de Nemi o el Lago Albano. A diferencia del Stromboli y el Etna que siguen activos. Los dos conos de su perfil actual pudieron aparecer en el 79.

Séneca i Plinio El Viejo se interesan por los volcanes, pero no identifican al Vesubio como tal porque en el 79 el Vesubio llevaba 700 años sin erupcionar. Estrabón (Geógrafo griego del s. I a.C.) ya se hizo eco de lo podía ser en realidad aquella montaña:

 [...] el monte Vesubio está colonizado en derredor por tierras de cultivo muy hermosas, salvo en su cima, plana casi toda e improductiva; por su aspecto parece ceniza y muestra unas grietas que se abren como poros en la superficie, como si las hubiera consumido el fuego. [...] Se podría conjeturar que, en otro tiempo este territorio fue pasto de las llamas, que albergaba cráteres de fuego y que el fuego acabó por extinguirse por falta de madera. Quizás esta sea la causa de la fertilidad de su entorno, como en el caso de Catania, donde la parte recubierta de ceniza procedente de las ascuas arrojadas por el fuego del Etna ha producido una tierra muy favorable para la vid.
Estrabón, Geografía v.4.8




  Vitruvio y Diodoro Sículo escribieron también sobre ello, este último aseguraba que la Campania antiguamente era denominada La Feroz. Seguramente la riqueza que proporcionaba la fertilidad de sus vertientes era atractivo suficiente para ignorar cualquier estudio histórico o geológico.
La temible y fascinante erupción  empezó entre las 23 i 24 horas del 23 de agosto con una pequeña explosión de gas, la lluvia de ceniza se inicia al este del volcán. A media noche se alza una columna de  gases y piedra pómez de 15-30 Km de alto, desarrollando la “forma de pino” que describe Plinio. La oscuridad se ciernes sobre las ciudades cercanas al Vesubio.

La próxima entrada del blog estará dedicada a los indicios arqueológicos que podrían cambiar la fecha tradicional de la erupción, al 24 de octubre del mismo año 

La historiografía tradicional y los estudios arqueológicos nos indican que a las 4 y las 6 de la mañana del día 24, los materiales de la columna eruptiva empiezan a caer incluso en Estabia caen 15 cm de ceniza a la hora. Los tejados de Pompeya empiezan a ceder bajo el peso, las calles son intransitables. La lluvia volcánica es pobre en Herculano, pero los terremotos son más terribles.
Desde las 6 de la madrugada la columna de gases y piedra pómez, ya saturada, es incapaz de sostenerse, causando una serie de corrientes por oleadas, de materiales y gases incandescentes que se desplazan a increíbles velocidades que barren el sur y el este del volcán.
La primera oleada entierra Herculano bajo 3 m de ceniza. Antes de las 7 la segunda oleada deposita sobre la misma ciudad 1,5 m más. Casi inmediatamente la tercera alcanza la Puerta Herculana de Pompeya. Entre las 7:30 y las 8 se suceden tres oleadas más. La cuarta alcanza temperaturas de 400 grados barriendo el interior de Pompeya, la quinta y sexta cubren la ciudad bajo 60 cm en el sur y 1,80 m al norte. La sexta y última llega hasta Miseno. Pompeya desapareció prácticamente en su totalidad cambiando absolutamente todo el paisaje. Recordemos que la costa actual dista más de un kilómetro del puerto del siglo I.

 Tras la erupción el Emperador Tito se desplazó a Campania para organizar las labores de ayuda. Las propiedades de los que murieron sin testamento fueron donadas a un fondo de ayuda. Los supervivientes huyeron a Nápoles, Sorrento y Capua donde recibieron privilegios como compensación. Uno de los distritos e Nápoles pasó a llamarse Regio Herculanensis.

Una comisión senatorial desestimó la posibilidad de reconstruir la ciudad de Pompeya y dio por perdida Herculano bajo 23 metros de ceniza. La economía de la zona tardó años en recuperarse, sobretodo la vinícola. El recuento arqueológico actual sitúa 26 de 39 villas romanas bajo las cenizas de esta erupción.

LAS OTRAS ERUPCIONES:

203. Se escuchó a más de 30 km

472. Erupción pliniana, no tan grande como la del año 79. La tradición dice que la ceniza llegó a toda Europa

512. Erupción pliniana, menor pero grave, ya que Teodirico el Godo eximió a los habitantes del Vesubio el pago de impuestos.

787, 968, 991, 1007, 1036.

1139. Se inicia un periodo de tranquilidad que permitió la recuperación agraria.

1631. Una serie terremotos concluyeron con una gran erupción pliniana. 30 cm de ceniza cayeron sobre Nápoles y una roca de 24 toneladas cayó a 5 km de la montaña (murieron 3.000 personas).

1631-1944. Se contabilizaron un total de 21 erupciones

1944 la flota aliada evacuó 5.000 personas y los bulldozers tuvieron que despejar las carreteras. En este año es clasificado como volcán durmiente. Si estallase de nuevo afectaría ahora mismo a 3 millones de personas.





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